terpsicore

BLANCANIEVES SIN BESO o el espejo de la verdad (de Cuentos desCuentos)

¡Estúpido espejo!
¿Qué me dices?
¿Que no soy mi reflejo?
¿Que no soy aquella niña
que mil veces te increpaba
preguntándote de amores
y ante ti coqueteaba?

Me insultas y me desarmas
empujándome a los celos
por aquella dama hermosa
que inyectaba su veneno
con labios de fruta roja
y rostro joven y eterno.

Su pelo es como la noche.
Sus ojos son como lagos.
Su piel de seda ambarina
con brillos anacarados.

¿A dónde se fué la niña
que compartía mi nombre?
¿Dónde su risa clara
que creyó ser siempre joven?

Dicen que se ha ocultado
en una casa del bosque.
Que la cuidan siete enanos
-pequeños y muy feroces-
armados de los recuerdos
que sus secretos enconden.

El tiempo es esa madrastra
de aquella niña que fuimos
y nos persigue con saña
armándose de mil mañas
para matar a los niños
que mordieron la manzana.

La vida tan sólo es sueño
-una absurda propaganda-
que en nuestra mente se arraiga
vendíendonos aire ciego
sin ver que todo se pasa.

La juventud siempre muere.
La vida es sólo una farsa.
Es un trámite, un proceso.
Una niña que se duerme
.
.
.
No hay beso.

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