Me he mirado hacia dentro
y he encontrado abismos
y galaxias.
La sopa primordial del ser
y de su origen.
La cuna caliente de universos
sin fronteras.
La energía pura
y la esencia del infierno.
La diosa primigenia,
germen de todo lo creado,
y la pústula del mal
que a todo se vincula.
He mirado hacia adentro
y he sentido
que soy capaz de lo bueno
y de lo malo.
De lo eterno y de lo ínfimo,
de ser sombra chinesca
y simio que huye de la cueva.
Buceé hasta los abismos abisales
y me dejé llevar por las corrientes
del Océano.
Soy Andrómeda y Medusa.
Supernova y madera
y vivo dividida en mis mitades.
Soy hormiga y elefante.
Soy el Cielo y el Infierno.
Soy yo y soy vosotros.
Porque todo es similar
en todas partes.
Soy una y un millón.
Soy efímera amapola
y soy Cosmos perdurable.
Estoy donde las aguas
se desbordan
y en los surcos de la tierra,
arraigada en las raíces
de los sauces.
Soy la luz ... y soy las sombras.
Soy el pez y soy el ave.
Y sé mirar los ojos de los hombres
sintiendo que en verdad somos iguales.
Que ninguno se presuma diferente
por más que la soberbia lo carcoma.
Somos círculo.
Ola en retroceso.
Búmeran de viaje.
Una esfera sin límite posible.
Un punto sin retorno...
El incio y el etcétera...