Estúpida falacia creer en la selectividad
de la soledad ante sus amantes; se entrega
al por mayor en un mismo instante. Con caricias
y palabras torcidas derramadas en las articulaciones
del nuevo inquilino; con besos esporádicos entre
discursos repartidos termina por hacerte el amor.
Barata prostituta de conquista rápida; asexuada
y espiritual que se enreda en tus sueños con
brazos de aire y mirada de abismo invitándote
a una orgía donde la tristeza, el dolor y la
decepción se vuelven partícipes. Una violación
a los sentidos y privacidad jamás existente.
Actos sexuales donde el orgasmo se lo lleva
el mismo viento; donde prácticas abstinencia
aun cuando te revuelcas con los fantasmas
de una risa imaginada, de un cuerpo lejano...
de una vida moribunda en medio de silencios
a ratos resucitada.
¡La puta madre que te parió, y todos sus
yertos secuaces! Tan puta como las lágrimas
secas sobre mi ropa y como las caricias
arrojadas al río de la imaginación noche a noche
de lado a lado de mi cama; tan puta como
mis mudas ganas de arrodillarme ante un sueño.
¡La puta madre que te parió, y todos sus
yertos secuaces! Tan puta como la necesidad
en mis manos de estrangular aquello que no
sirve más; tan puta como los clavos encajados
cinco pulgadas dentro de mi alma para sostener
la risa producto del cinismo en mi mirada.
Prostituta libre sin la necesidad de proxenetas,
no se entrega por dinero ni por entregar en
oferta los consejos; se entrega por meses, años
y tal vez por toda una vida, para regalar una
bilateral compañía a los cuerpos arrojados al
celibato del lenguaje oral.
Estúpida falacia creer en la selectividad
de la soledad ante sus amantes; se entrega
al por mayor en un mismo instante. Con caricias
y palabras torcidas derramadas en las articulaciones
del nuevo inquilino; con besos esporádicos entre
discursos repartidos termina por hacerte el amor.
**AdReG**